Detalles del proyecto

Fecha: Agosto a diciembre 2015

Descripción del proyecto

Contexto

De la cárcel tenemos mil y un ideas, creencias, temores, prejuicios. Es un universo que hace que por el cuerpo nos recorra un escalofrío. La sensación de perder la libertad es indescriptible, rebosa las palabras. En julio de 2015 la Gobernación de Cundinamarca nos propuso acompañar un proyecto que se iba a realizar en la Reclusión de Mujeres El Buen Pastor, ubicada en Bogotá-Colombia. La invitación vino de la Secretaría de Cooperación y Enlace Institucional, misma con la que hemos colaborado en otros proyectos.

La propuesta consistió en acompañar de manera psicosocial a las mujeres privadas de la libertad de origen cundinamarqués que se encuentran en la reclusión antes mencionada. Así, nos encontramos con mujeres oriundas de los municipios de Anolaima, Apulo, Villa Gómez, La Mesa, Fusagasugá, Soacha, Zipacón, Puerto Salgar, Girardot, Silvania, Arbeláez, Facatativá, Tenjo, Viotá, Chaguaní, Ricaurte, Yacopí, Madrid, San Bernardo y Guaduas. Un total de 240 personas hicimos parte de este proceso.

Problemática

Este proyecto se desarrolló en un marco de acompañamiento psicosocial utilizando herramientas participativas, artísticas, dialógicas y experienciales, teniendo como eje transversal una perspectiva de género, con enfoque de derechos; la propuesta general apuntó a una interacción de tipo psicosocial que permitió la creación de escenarios para retejer el vínculo social y personal de las mujeres cundinamarquesas privadas de la libertad en el centro de reclusión El Buen Pastor, apuntando a fortalecer sus derechos desde el reconocimiento asertivo e integral.  En esta vía, la propuesta se enmarcó en la necesidad de aportar de manera significativa a la dignificación de la población privada de la libertad del establecimiento carcelario El Buen Pastor, así como generar espacios donde la población guardiana pueda tramitar sus frustraciones y malestares.

Logros:

  • Pese a los niveles de analfabetismo que tienen algunas mujeres recluidas en este centro penitenciario, las metodologías permitieron que mediante el dibujo, el canto, la expresión corporal y el juego, las mujeres participaran en los espacios de manera activa.
  • Los talleres promovieron no sólo la expresión de emociones sino también el reconocimiento de habilidades y cualidades de las mujeres.
  • Para las mujeres uno de las aspectos que más les llaman la atención de asistir a los talleres es la posibilidad del encuentro en un ambiente de respeto, un lugar que se reconoce como confiable y amigable donde todas son valoradas y escuchadas.
  • Desde Tejidos del Viento reafirmamos que estrechar los lazos de unión, expresar afecto y cercanía son un remedio vital ante la opresión y la tristeza. Por ello creemos firmemente en la no legitimación de estructuras de miedo, control y aislamiento.
  • La humanización y la empatía fueron los faros de guía de estos talleres porque atravesaron todo el proceso y permitieron un encuentro amoroso y cercano con las mujeres
  • Es importante y necesario continuar brindando estos espacios de acompañamiento psicosocial en escenarios como la cárcel, ya que la pedagogía emocional se aprende desde la vivencia, y estos talleres son la posibilidad de vivir el amor, la tranquilidad, la libertad y la compañía.

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